domingo, 1 de febrero de 2026

Cocido sinaloense

Cocido
Ayer sábado 31 de enero. Festejé el fin del mes con un exquisito plato de caldo caliente, "cocido", así le conocemos en Sinaloa a este vaporoso y oloroso, caldo derramado de amistad y cariño. El aroma de sabor apetitoso del platillo está, sin duda, en la mano de la mujer, la Chayo, que lo cocinó en compañía, muy cerca, del parlachin del Chayo, su esposo. Me encanta tomar los exquisitos caldos que te queman la lengua y te arden la boca, soplar la cuchara surtida de ese fragante encanto de alimento sinaloense que  solo los glotones invitados tomamos en suaves sorbos al compás o ritmo del corazon.  Que razón tenías, amigo Chayo, cuando hablamos de eso. Exprimí un medio limon, jugo chispeante que se escurrio entre la verdura y la carne y el elote. Me senté  y platicando con el Chayo y la Chayo fui tomando la ardiente infusión de cariño hasta que, entre soplar y jalar aire, terminé con tan sagrado alimento, ofrenda de tan especial lugar. El perfume de la amistad tiene olor a comida surtida de verdura. Bien, despedí enero, una exquisita forma de decir adiós a una hoja del calendario. A mi estilo, le agradecí a mi amiga el satisfactorio plato de cocido. Un milagro, uno nunca sabe. Por eso si te invitan nunca digas que no. Gracias Chayos por volverme a la vida con tan sabroso momento...#La300

sábado, 20 de diciembre de 2025

El campo de Montiel

En el capítulo II del libro de "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la mancha" de Miguel de Cervantes Saavedra que trata de la primera salida que en su tierra hizo El Quijote quien a lomo de su caballo Rocinante comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel. Pagina 22 de la Vigesimosegunda  edición de Editorial Porrua. 1990. México. Es decir que aquella épica batalla la inició en una tierra que tiene el apellido de Montiel. Subrayo que tengo el orgullo de apellidarme asi: Montiel. Por la huellas de Rocinante en esa tierra bendita. Soy Montiel...#La300

martes, 16 de diciembre de 2025

DISTOPIA EN EL EDÉN

DISTOPIA EN EL EDÉN       
Cuando Dios me expulsó del Edén salí corriendo, el querubin me perseguía con una espada fiamigera mientras yo mordía una pera o ¿era manzana?. No se. Dios me gritaba que era prohibido. No, le dije es del árbol que usted plantó mi fino Padre, le dije. ¡LARGO! Me gritó. Palabra que así fue.