Cocido
Ayer sábado 31 de enero. Festejé el fin del mes con un exquisito plato de caldo caliente, "cocido", así le conocemos en Sinaloa a este vaporoso y oloroso, caldo derramado de amistad y cariño. El aroma de sabor apetitoso del platillo está, sin duda, en la mano de la mujer, la Chayo, que lo cocinó en compañía, muy cerca, del parlachin del Chayo, su esposo. Me encanta tomar los exquisitos caldos que te queman la lengua y te arden la boca, soplar la cuchara surtida de ese fragante encanto de alimento sinaloense que solo los glotones invitados tomamos en suaves sorbos al compás o ritmo del corazon. Que razón tenías, amigo Chayo, cuando hablamos de eso. Exprimí un medio limon, jugo chispeante que se escurrio entre la verdura y la carne y el elote. Me senté y platicando con el Chayo y la Chayo fui tomando la ardiente infusión de cariño hasta que, entre soplar y jalar aire, terminé con tan sagrado alimento, ofrenda de tan especial lugar. El perfume de la amistad tiene olor a comida surtida de verdura. Bien, despedí enero, una exquisita forma de decir adiós a una hoja del calendario. A mi estilo, le agradecí a mi amiga el satisfactorio plato de cocido. Un milagro, uno nunca sabe. Por eso si te invitan nunca digas que no. Gracias Chayos por volverme a la vida con tan sabroso momento...#La300