sábado, 7 de febrero de 2026

La indulgencia del Rector de la UAS


"El 31 de octubre de 1517. El fraile, Marín  Lutero clava en la puerta sur de la iglesia de Wittenberg noventa y cinco tesis contra el tráfico  de indulgencia, escritas de su puño y letra. Aquí comenzó  la Reforma." 
Texto tomado de la novela de "Q" de Luther Blisset.

El movimiento de protesta universitaria debe ser escuela por escuela, informando de las acciones a tomar ante el paro general y el tipo de movilización  que los trabajadores jubilados y activos tendrán que realizar a partir de ahora. Hay mucho miedo, incertidumbre pero también coraje. Ese rector que ahora llama a la rebelión fue el mismo que ante el pleno del Consejo Universatario nos llamó  "enfermos". Clavemos en cada puerta nuestra protesta ante la falta de pago y los descuentos abusivos de parte de la administración rectoral. El rector ante el caos que se vive en la UAS vende indulgencias para la salvacion, no se la compren, toquemos puertas como Lutero y vayamos a la rebelion...#La300

viernes, 6 de febrero de 2026

El Caos en la UAS


Planificación del Caos
Hay un libro con este título, el autor, economista austriaco, Ludwig Von Mises: "Planteó lo perjudicial del poder e intervención gubernamentales en la economía,  que según su teoría, por lo general lleva a un resultado distinto al natural y por esto muchas veces perjudicial para la sociedad, ya que genera caos en el largo plazo". En la UAS hay "CAOS". Cuando en una empresa o gobierno llega el caos se nota en el estado de desorden, confusión o desorganizacion extrema. La autoridad representada, en este caso, por el rector y el mismo Consejo Universitario, cae en el vacío, el abismo se abre ante la fata de autoridad producto del mismo desorden absoluto. En la confusión, la anarquía los lleva a tomar desiciones desafortunadas. Una de ellas es la falta de pago y los descuentos arbitrarios. Pero esto tiene culpables, corruptos, que ganan circuitando el sistema. Lo viable es que los causantes del caos acepten que su presencia es inaceptable. Son el mismo problema. El gobierno central, seguramente, no va soltar dinero alguno y el gobernador, por ser parte del caos, no va a soltar dinero mientras no le suelten el poder. Está es un guerra donde los que salimos perdiendo somos los trabajadores. La insolvencia ya llegó  a nuestras casas. Ya basta de estar adornando con heroismos baratos al rector. Muy fácil clavetear las puertas con edictos conmiserativos para los trabajadores por la falta de pago. El paro es obligado si, pero también un investigación seria sobre el estado de desorden en las finanzas de la UAS. Afirmo que estos personajes se estan beneficiando de la planificación del caos...El desmadre tiene provocadores, estan ahí, son causantes del caos. Hay mucho que decir...#La300

domingo, 1 de febrero de 2026

Cocido sinaloense

Cocido
Ayer sábado 31 de enero. Festejé el fin del mes con un exquisito plato de caldo caliente, "cocido", así le conocemos en Sinaloa a este vaporoso y oloroso, caldo derramado de amistad y cariño. El aroma de sabor apetitoso del platillo está, sin duda, en la mano de la mujer, la Chayo, que lo cocinó en compañía, muy cerca, del parlachin del Chayo, su esposo. Me encanta tomar los exquisitos caldos que te queman la lengua y te arden la boca, soplar la cuchara surtida de ese fragante encanto de alimento sinaloense que  solo los glotones invitados tomamos en suaves sorbos al compás o ritmo del corazon.  Que razón tenías, amigo Chayo, cuando hablamos de eso. Exprimí un medio limon, jugo chispeante que se escurrio entre la verdura y la carne y el elote. Me senté  y platicando con el Chayo y la Chayo fui tomando la ardiente infusión de cariño hasta que, entre soplar y jalar aire, terminé con tan sagrado alimento, ofrenda de tan especial lugar. El perfume de la amistad tiene olor a comida surtida de verdura. Bien, despedí enero, una exquisita forma de decir adiós a una hoja del calendario. A mi estilo, le agradecí a mi amiga el satisfactorio plato de cocido. Un milagro, uno nunca sabe. Por eso si te invitan nunca digas que no. Gracias Chayos por volverme a la vida con tan sabroso momento...#La300

sábado, 20 de diciembre de 2025

El campo de Montiel

En el capítulo II del libro de "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la mancha" de Miguel de Cervantes Saavedra que trata de la primera salida que en su tierra hizo El Quijote quien a lomo de su caballo Rocinante comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel. Pagina 22 de la Vigesimosegunda  edición de Editorial Porrua. 1990. México. Es decir que aquella épica batalla la inició en una tierra que tiene el apellido de Montiel. Subrayo que tengo el orgullo de apellidarme asi: Montiel. Por la huellas de Rocinante en esa tierra bendita. Soy Montiel...#La300

martes, 16 de diciembre de 2025

DISTOPIA EN EL EDÉN

DISTOPIA EN EL EDÉN       
Cuando Dios me expulsó del Edén salí corriendo, el querubin me perseguía con una espada fiamigera mientras yo mordía una pera o ¿era manzana?. No se. Dios me gritaba que era prohibido. No, le dije es del árbol que usted plantó mi fino Padre, le dije. ¡LARGO! Me gritó. Palabra que así fue.

ENSOMBRECIDO


ENSOMBRECIDO
Por Jorge Luis Montiel V.

Así comienza, el Psicoanalista Argentino Gabriel Rolón, sus notas iniciales de su libro, "El Duelo" y, quiero compartir con ustedes los conceptos subrayados del libro citado al iniciar la lectura pues es importante decirles que para mi es necesario dejar huella en tinta sobre los textos que leo. El analista de la psique humana afirma que "el duelo es pensar la vida. Asomarse solitario a ese universo que está lleno de ausencias y miedo" Más adelante explica que para  "el ensombrecido", ahora yo, "El duelo es un trabajo y un recorrido que enfrenta una pérdida". Es un sentimiento de angustia ante la mortalidad. El espanto de quien lo padece aún  más si se rodea de mitos y religiones que hacen de la muerte del ser querido la angustia del "ensombrecido" que deambulando por Cielos e Infiernos donde te prometen que hay algo después de la vida e incluso llegar a creer de un posible reencuentro. Eso es angustia, espanto ante lo incierto.
Reconozco que apenas voy en las primeras 40 páginas de LA PARTE UNO del libro. Estoy convencido de que voy a leerlo todo y que en la medida de que avancemos los haré partícipes del contenido. A todos puede interesar el tema pues nadie es inmortal y algún día estaremos ante la terrible necesidad de decir adiós al ser querido. Que nadie se mueva, esto va a doler...#La300

martes, 2 de diciembre de 2025

Pensamientos sobre las causas del actual descontento

Pensamientos sobre las causas del actual descontento
Es empresa harto delicada examinar la causa de los desórdenes públicos. Si acaece que un hombre fracasa en tal investigación, se le tachará de débil y visionario; si toca el verdadero agravio, existe el peligro de que roce a personas de peso e importancia, que se sentirán más bien exasperadas por el descubrimiento de sus errores que agradecidas porque se les presenta ocasión de corregirlos. Si se ve obligado a
censurar a los favoritos del pueblo, se le considerará instrumento del poder; si censura a quienes lo ejercen dirán de él que es un instrumento de facción. Pero hay que arriesgar algo siempre que se ejercita un deber." Loc cit en la imagen del libro, según él irlandés de Dublin qué vivió de1729 a 1797 tenia la visión política de plantear TENDENCIAS. Debatir es saludable para la democracia...#La300

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Frankenstein


Frankenstein

Natalia Velilla
@nataliavelilla

Pues he visto Frankenstein de Guillermo del Toro. No me ha decepcionado porque venía decepcionada de casa. Cineasta “quiero-y-no-puedo” caído en gracia para el mainstream y, en mi opinión, sobrevalorado. Un esteta al que dan pasta para hacer sus excesos. Hilo va (sin spoilers) 👇🏻
El guion es, como acostumbra, un gatillazo argumental. Promete, envuelve, interesa, asombra… y remata de mala manera, con un chimpum de lugares comunes y un aceleradísimo desenlace. En el último tercio de peli tienes la sensación de que te has perdido algo: o la relación entre +
los hermanos (¿?); o la relación entre Elizabeth y los hermanos; el monstruo y Elizabeth (tela); o entre Frankenstein y la criatura… o todos juntos. También te pierdes la evolución del monstruo: de repente, odia, luego no. Pide una cosa a su creador, le dice “no” y el “vale” +
El actor principal (que ya no me gustó en Star Wars por lo mismo) no es que sobreactúe es que es una caricatura. Pone los ojos de enajenado, pone la boca hacia abajo: le falta un cartel que diga “estoy to loco”. Pasa del amor al odio en cero coma, como su monstruo +
El personaje del hermano está de decoración. Puede estar o no, como Christoph Waltz, que no importa. O como las flores de la escalera del día de la boda. Elizabeth, que podría tener un papel principal, aparte de dos escenas más o menos apañadas, es el perchero de los fantásticos+
vestidos que había que lucir, que queremos el Oscar por vestuario. La torre, los decorados… muy Del Toro. Estuve inquieta por si salía el Fauno o el hombre pez por algún lado, pero no. Los lobos que salen están hechos a ordenador pero deber ser un TFG de algún chaval +
Elordi muy bien, su papel es lo que más me ha gustado. Es un monstruo creíble, bien interpretado y humano. Lástima que el guion sea tan malo. 

Auguro muchos oscars. 

Dicho esto, es entretenida y bonita, pero sin colores, vestidos, maquillaje y efectos digitales no es nada. Fin
Fuentedel texto y fotos 👇
https://x.com/natalia_velilla/status/1988263039431332120?t=aillC9N4dec0ONR_yXf3UA&s=19


lunes, 15 de septiembre de 2025

Cómo los demagogos destruyen las democracias.

Es más fácil destruir una democracia que construirla. Los demagogos aprovechan los mecanismos de regulación, el descontento generalizado y el resentimiento para devastarla. En una época donde las papeletas se utilizan con la misma efectividad que las balas para arruinar las instituciones democráticas, se vuelve urgente preguntarnos cómo contrarrestar el daño.

por John Keane 1 noviembre 2024

Es un signo de nuestros tiempos turbulentos que, cuando se les pregunta por la salud de sus democracias, millones de ciudadanos maldigan a los políticos, se quejen de la mala actuación del gobierno y expresen el temor de que sus democracias se estén deslizando rápidamente hacia el borde del precipicio.1 En todo el mundo, dicen estar especialmente preocupados por cuestiones como la desigualdad, la polarización social, el desorden político y el ascenso de líderes extremistas. Subrayan acontecimientos como el del 6 de enero de 2021 en Estados Unidos, cuando manifestantes armados y furiosos, empeñados en anular un resultado electoral, irrumpieron en un parlamento, instigados por un presidente demagogo y sus adeptos.

También mencionan momentos críticos como los que se vivieron en Brasil dos años después, cuando los partidarios de Jair Bolsonaro –que se negaban a reconocer su derrota electoral y pedían una intervención militar– asaltaron un palacio presidencial, destruyeron obras de arte, lanzaron muebles rotos a través de ventanas destrozadas, saquearon salas del Tribunal Supremo y, solo porque sí, encendieron sistemas de aspersión para inundar partes del edificio del Congreso de Brasil.

Estos temores ciudadanos ante los momentos en que se impone la turba tienen fundamento. Nos recuerdan la gran fragilidad de la democracia y, sobre todo, que construir una democracia es una ardua tarea que puede llevar al menos toda una vida, mientras que su destrucción o “democidio” es mucho más fácil y puede ocurrir más rápido.2 De hecho, ha ocurrido muchas veces en la historia de la democracia. El democidio siempre es más veloz que la demogénesis, pero la destrucción del espíritu y la sustancia de la democracia no suele producirse en un santiamén. Esta es la preocupante verdad de las insurrecciones inspiradas por demagogos que hemos visto en Estados Unidos, Brasil y otros países en los últimos años: no son momentos de “muerte súbita”, sino actos aislados en un circo ambulante mucho más prolongado de vanidades políticas, fanfarronería, decadencia social y ansia de venganza, con el telón de fondo del hambre de poder, riqueza y fama.

El democidio a manos de demagogos tiene una larga tradición que se remonta a la antigua Grecia, donde los hombres fuertes que desempeñaban el papel de “falsos líderes del pueblo”3 eran moneda corriente. Esto ocurría a pesar de los esfuerzos por impedir su ascenso mediante medidas como el voto que los mandaba al exilio (ostrakismos), las revisiones públicas de su idoneidad para el cargo (dokimasia) y las acciones legales (graphe paranomon) contra los demagogos que defendían negligentemente políticas que contravenían las leyes vigentes.

Desde los tiempos de la Revolución francesa, la demagogia también ha afectado a la era de la democracia electoral (pensemos en hombres a caballo como Juan Manuel de Rosas en Argentina a finales de la década de 1820, o el fogoso y campechano “Kingfish” Huey Long en los Estados Unidos de la década de 1930). Los demagogos de los últimos tiempos –la mayoría de ellos hombres agresivamente machistas: pensemos en las payasadas misóginas de Trump y en los mensajes (“los chicos son así”) de WhatsApp de Boris Johnson y sus tropos sobre la “inconstancia” de las mujeres– están de nuevo al alza en todas partes.4

La enfermedad autoinmune de la democracia

¿Cómo y por qué ocurre esto, en lugares alejados geográficamente, y por qué ahora? ¿Qué tienen en común los aspirantes a demagogos?

En primer lugar, es importante entender que los demagogos no son un regalo divino ni una prueba de que el culto a los héroes sea una característica “natural” de la condición humana, como sostenía el pensador y escritor escocés Thomas Carlyle hace dos siglos.5

Los demagogos son, de hecho, una enfermedad autoinmune de la democracia, como señaló por primera vez el sociólogo alemán Max Scheler hace más de un siglo.6 Para decirlo en pocas palabras, la demagogia no solo es sintomática del fracaso de las instituciones democráticas a la hora de responder eficazmente a desafíos antidemocráticos como el aumento de la desigualdad social, las expectativas defraudadas y el envenenamiento de las elecciones por el dinero sucio. Los demagogos inflaman y dañan de forma autodestructiva las células, los tejidos y los órganos de las instituciones democráticas. La demagogia se asemeja a un cáncer del cuerpo político conocido como democracia.

O, para mezclar metáforas, la demagogia es como la artritis reumatoide, en el sentido de que se aprovecha de los mecanismos inmunitarios del cuerpo –libertad de reunión pública, comunicaciones abiertas, elecciones libres y competencia multipartidista– para sobrecargarlos con ataques conjuntados que paralizan esos mecanismos inmunitarios y enferman a todo el cuerpo político.

Para un médico, por supuesto, las comparaciones con la biociencia pueden ser solo retóricas. Pero la idea central está clara: como las democracias se enorgullecen de las garantías de “una persona, un voto” y de las promesas de dignidad y bienestar para todos, se buscan problemas cuando permiten que las desigualdades políticas, las injusticias sociales y las quejas de los ciudadanos arraiguen y se multipliquen. Estos fracasos de la democracia engendran en los ciudadanos sentimientos que se conocen como resentimiento (que Friedrich Nietzsche definía como un sentimiento de hostilidad envidiosa hacia lo que se percibe como fuente de las propias frustraciones). Se vuelven celosos y furiosos, nostálgicos de un pasado glorioso imaginario –que a menudo incluye las posesiones perdidas del imperio– y esperanzados por lo que consideran un retorno a la grandeza en el futuro. Esta decepción y esta amargura, mezcladas con la envidia y la esperanza, son graves patologías de la democracia. Son los desechos –los excrementos político-fecales sin tratar– en los que se incuban los demagogos.

Los demagogos en campaña tienen olfato para el resentimiento. Al olfatear el descontento generalizado de la población, se hacen cargo de un partido político o de una coalición que dice tener una línea directa con los descontentos. Con dinero, rebosantes de confianza narcisista en sí mismos, haciendo buen uso de los derechos públicos de reunión y de las libertades de los medios de comunicación, aspiran a ganar las próximas elecciones. Lanzan tranquilizadoras proclamas de moderación. Construir cabezas de puente verbales con los oponentes, empujar sutilmente los límites de lo que se puede decir, “entrelazarse con el enemigo” y parecer “inofensivo”7 son prioridades. Hay promesas de gobierno responsable y momentos en los que parece que nunca hubieran roto un plato. Pero, a medida que la campaña se endurece, surgen apelaciones toscas al “pueblo”.

Algunos demagogos llegan a afirmar que son la encarnación física y material de “la voluntad del pueblo”, como ocurrió en 2014 cuando el indio Narendra Modi dijo que su victoria había sido bendecida por el dios hindú Krishna. Simplificaciones burdas, alarmismo, falsedades, risas fáciles e insultos con epítetos vulgares se repiten en un discurso tras otro del típico demagogo.8 Nadie sabe si el demagogo se cree las cosas que dice. Mientras tanto, hay promesas de drenar el “pantano” político y de destruir la corrupta clase política establecida (o la casta, por usar un término predilecto del agresivo, extravagante y populista presidente de derechas argentino Javier Milei).

Los demagogos piden al “pueblo” que ponga fin a sus miserias. Los demagogos le instan a votar, y a votar por lo correcto, incluso a hacer cosas extraordinarias como “derribar el régimen”, las palabras clave de la Revolución tunecina de 2011 hábilmente recicladas por el demagogo acaparador de poder Kais Saied en sus discursos de la campaña electoral de 2019.9
Siguiente paso: con los políticos rivales sumidos en una impopularidad general y los partidos de la oposición luchando por mantenerse, el Líder, a estas alturas entrenado en las oscuras artes de la seducción popular, atrae a un número considerable de seguidores. El demagogo actúa como un dios en la tierra, un metahumano capaz de hacer llover bienestar y malestar, arbitrariamente, con impunidad.

La retórica del demagogo sobre “el pueblo” está diseñada para movilizar a sectores de la población y confirmarles quiénes son: El Pueblo. La demagogia es demolatría (el culto al pueblo en lugar de a los dioses). La demagogia es ventriloquia. Millones de votantes descontentos encuentran atractivas las promesas del demagogo. La emoción aumenta a medida que se acerca el día de las elecciones. Con la ayuda de montones de dinero, determinación en abundancia, una participación decente y una pizca de buena suerte, es oficial: el demagogo se hace con la victoria.

Hay alabanzas y odios en las redes sociales, tertulias interminables, rumores y cotilleos por doquier, y alegría en las calles. El demagogo Gran Redentor está encantado. La victoria en nombre del Pueblo es dulce. El demagogo dice que es un gran triunfo de la democracia. Después de todo, ¿qué podría ser más democrático que una victoria electoral sobre los oligarcas de la empresa y el gobierno, los partidos centristas con sus cárteles, y los políticos corruptos que engañan y disimulan a favor de los poderosos y ricos? ¿No es la democracia un modo de vida fundado en la autoridad del “Pueblo”? ¿No es la movilización de la esperanza, la insistencia en que las cosas pueden ser diferentes y en que todos los ciudadanos deben esperar algo mejor lo que confirma el espíritu nivelador de la democracia?

Trucos sucios

Ahora llega el momento en que se pone en marcha la transición que se aleja de la democracia de poder compartido. Llegar al cargo tienta al demagogo y a sus asesores a actuar con rapidez, a flanquear y aplastar políticamente a sus oponentes. Se utilizan todos los trucos políticos posibles. Nada es normal. Continúan las bravatas y los alardes. Hay amenazas y sobornos en reuniones de trastienda, cenas con oligarcas empresariales, victorias judiciales, dog whistle de última generación, fábricas de trolls y bombardeos con mensajes, silencio calculado y amenazas de fuerza bruta.

El demagogo se arrima a magnates de los medios de comunicación: multimillonarios como el estadounidense Rupert Murdoch, el indio Gautam Adani y el acaudalado magnate filipino Manuel Villar. Las plataformas de medios de comunicación independientes y los periodistas (Modi los llama presstitutes) son objetivos señalados. Los discursos teledirigidos y las ruedas de prensa amañadas se convierten en espectáculos habituales, como demostró el presidente de México Andrés Manuel López Obrador en sus ruedas de prensa diarias (“mañaneras”) televisadas en directo a primera hora de la mañana, en las que atacaba a los oponentes a los que llamaba “fifís”, “neoliberales” y “títeres”, ofrecía “otros datos” y exponía elogios descabellados de México como “un país hermoso y seguro”. Se hacen esfuerzos para neutralizar, politizar y secuestrar las burocracias de los servicios públicos, los organismos reguladores independientes, los gobiernos locales y otras instituciones de vigilancia del poder. Los tribunales independientes y los parlamentos insumisos también son objetivos muy preciados. (En Turquía, el presidente Erdoğan denuncia regularmente a los jueces como miembros de la “juristocracia”, mientras que el salvadoreño Nayib Bukele los llama “genocidas”.)10El ganador se lo lleva todo: ese es el nombre del juego.

El gobierno dirigido por el Gran Redentor charlatán ansía concentrar el poder político. Le importan poco la complejidad del mundo11 o las sutilezas de la responsabilidad pública. Lo suyo es la ambición descontrolada. El Gran Redentor prefiere los decretos. Se trata de succionar la vida de la democracia de poder compartido y los acuerdos negociados y comprometidos con el principio de trato justo. Atrapado por un impulso interior de destruir los controles, los equilibrios y los mecanismos de escrutinio público y restricción del poder, el demagogo empieza a mostrar su verdadera cara.

Es un mito que llegar al cargo sacie su sed de poder. En el Perú de Alberto Fujimori, “democracia plena” (como él la llamaba) significaba hostilidad hacia lo que consideraba la palabrería excesiva y ociosa de la clase política y sus medios de comunicación establecidos. Declarando el fin de la oligarquía, el secretismo gubernamental y el silencio, el demagogo se contradecía abiertamente sobornando y amedrentando a legisladores, jueces, burócratas y ejecutivos de empresas.12

Boris Johnson soñaba con transformar el parlamento de Westminster en un caniche del poder ejecutivo, en nombre de un supuesto “pueblo británico” ficticio. El keniano Uhuru Kenyatta despotricaba contra los tribunales dirigidos por lo que llamaba “matones” pagados por “extranjeros y otros idiotas” que gobiernan “contra la voz soberana y suprema del Pueblo”. En México, López Obrador ordenó reescribir los libros de texto escolares, disolvió la policía federal, hostigó al Instituto Nacional Electoral y a la Suprema Corte, y reforzó el poder del ejército. En Hungría, el gobierno de Viktor Orbán ha acorralado a los principales medios de comunicación, al poder judicial y a la policía, y hostigado a las universidades y las organizaciones de la sociedad civil.

Donald Trump no ha sido distinto. Su tormentosa presidencia de cuatro años se enredó en una guerra permanente con la burocracia federal, los medios que según él daban “noticias falsas”, el poder judicial, los servicios de inteligencia e incluso los boy scouts. Se aferró a la confianza en los lazos familiares y exigió lealtad a sus seguidores, animado por la necesidad de “derribarlo todo”, en palabras de Steve Bannon, su facilitador. Lo consiguió mediante profundos recortes presupuestarios, la centralización de la toma de decisiones a nivel federal y la negativa a cubrir puestos directivos vacíos. Trump se imaginaba a sí mismo como un líder asombroso, un guía, un dios, un redentor que nunca pierde batallas. Defendió el gobierno del nepotismo: no las normas y procedimientos que garantizan el juego limpio, sino los canales personales, el machismo autoproclamado contra los enemigos en casa y en el extranjero.

Advertencias

Al principio, los espectadores inocentes encuentran desconcertante la dinámica de la demagogia, porque la devastación de la democracia se lleva a cabo en nombre de la democracia. Pero llega un momento en que suenan las sirenas: a medida que se suceden los juegos de tronos a alto nivel y se acelera la captura de poder, los adversarios del demagogo se alarman. Se dan cuenta de que, a pesar de todas las bravatas populistas, el demagogo es un saboteador de la democracia: que el gobierno del “pueblo” obedece a un impulso interno de zanjar y destruir las instituciones y herramientas que controlan a los que están en el poder. Estos controles y equilibrios de la “democracia monitorizada” son vitales para vigilar el poder y frenar públicamente sus abusos, tanto por parte de los gobiernos como de las empresas.13 Plantean una pregunta vital: ¿qué se pierde cuando una democracia pierde su rumbo, y su espíritu y su sustancia se vacían de vida? Pocos periodistas y expertos muestran interés en responder; quienes advierten que la democracia se está muriendo obtienen una cobertura mediática limitada o son silenciados a la fuerza.

Las protestas crecen y no pasa mucho tiempo antes de que el demagogo y el gobierno del “pueblo” empiecen a reprimir duramente a los opositores. La política se carga de frases combativas y de la oscura energía de la violencia. La exhortación de Trump al público a tratar con dureza a los abucheadores –“dadles un puñetazo en la cara”, “sacadlos en camilla”– y su consejo a los agentes de policía de “no ser demasiado amables” con los sospechosos no son excepciones ni fenómenos idiosincrásicos. Respaldados por policías ataviados con uniforme militar, ayudados por la táctica del kettling, balas de goma, cañones de agua y gases lacrimógenos, se imponen restricciones a las reuniones públicas y censura a los medios de comunicación. Hay detenciones, condenas judiciales y encarcelamientos.

Pero es importante entender que el gobierno de los demagogos no se basa únicamente en la represión. Los demagogos sienten predilección por la seducción. Tratan al mundo entero como un escenario en el que interpretan el papel del protagonista heroico en actuaciones jactanciosas diseñadas para ganarse los corazones y las cabezas de su público.

Hay adulación, risas estridentes, lenguaje soez, bromas subidas de tono y cosas escandalosas que se dicen mientras el gran jefe Líder azuza con apelaciones a la “democracia” y “el pueblo”. El demagogo vende pasión y prejuicios, fanatismo e ignorancia. Los demagogos alardean de que lo están cambiando todo y siguen construyendo un sistema clientelar para recompensar a los amigos y castigar a los enemigos.

A estas alturas del circo, la política ya no es una negociación de toma y daca que sigue el espíritu de un acuerdo justo. Degenera en espectáculos, chivos expiatorios, trucos sucios y campañas permanentes de un gobierno dirigido por un mesías demagogo. Se extiende una manera de gobernar a base de mentiras y engaños,14 pero el Gran Redentor promete al “pueblo” mejoras en su vida cotidiana.15 Se habla mucho de soluciones para los quebraderos de cabeza y las angustias por el desempleo, la inflación, la vivienda inasequible y la mala atención sanitaria, pero gran parte de lo que se dice es solo palabrería.

Política del quid pro quo

Dado que ganar y conservar los corazones de los seguidores leales es una prioridad, prospera la política del quid pro quo, en la que todo se hace a cambio de algo y se reparten favores a los preferidos. Los amigos ricos son recompensados con creces.

Los antiguos demócratas griegos utilizaban un verbo (ahora obsoleto), dēmokrateo, para describir cómo los demagogos que gobernaban en nombre del pueblo solían aliarse con aristócratas ricos y poderosos para acabar con la democracia.

Eso es exactamente lo que ocurre en nuestra era de demagogos.

En Hungría, el gobierno de Orbán ha cultivado un estrato de nuevos ricos oligarcas que disfrutan de exenciones fiscales, oportunidades de negocio y una vida de lujo.16 El discurso de Trump en la campaña de 2016 sobre “drenar pantanos” los terminó llenando de millonarios y multimillonarios.

Hay, mientras tanto, generosas ofrendas de regalos materiales al “pueblo”. En el mes anterior a las elecciones húngaras de 2022, el gobierno de Viktor Orbán gastó, al parecer, alrededor del 3% del pib del país en pagos a determinados votantes, incluidas grandes bonificaciones a setenta mil miembros del ejército y la policía, devoluciones de impuestos a casi dos millones de empleados y un mes más de prestaciones a dos y medio millones de pensionistas.

Mientras tanto, en la India, Modi ha convertido a los ciudadanos con derecho a voto en beneficiarios del gobierno (labharthis). En un país donde el 80% de la población es rural o pobre, sus gobiernos han gastado menos en educación, sanidad, programas de creación de empleo y otras inversiones sociales a largo plazo, pero fue reelegido en junio de 2024 con la ayuda de entregas gratuitas de sacos de arroz y trigo con la marca del primer ministro, la creación de millones de cuentas bancarias personales, “transferencias directas de beneficios” y promesas de aseos y agua potable en todos los hogares.

Rehacer al pueblo

¿Y ahora qué? El partido del demagogo en el poder, ayudado por las astutas tácticas de los medios de comunicación y el comentario incesante sobre una oposición corrupta y poco fiable, se prepara para las próximas elecciones. Se llega al punto en que las papeletas se utilizan para arruinar la democracia con la misma efectividad que las balas. Las elecciones se convierten en algo más que elecciones. El “despotismo electivo” (como lo denominó Thomas Jefferson) está a la orden del día. Las elecciones parecen plebiscitos alborotados, rituales públicos, carnavales de seducción política o celebraciones del imponente poder del Estado, refrendado por los votos de millones de fieles seguidores.

Mientras se acelera la transición que se aleja de la democracia en nombre de la democracia, ocurre algo más sorprendente. En manos del partido gobernante y de su déspota líder, los fuegos artificiales sobre “el pueblo” tienen un efecto más siniestro: pretenden redefinir quién es “el pueblo”. Desesperados por afianzar su control sobre el poder del Estado, con la vista puesta en otras elecciones en un futuro no muy lejano, el demagogo y el partido gobernante reparten pan y rosas a sus fieles seguidores y a los indecisos. Pero también golpean con dureza a sus supuestos “enemigos”. El gobierno difunde un lenguaje incivil, se pelea políticamente con sus oponentes, endurece los controles fronterizos y construye alambradas de espino para detener a los extranjeros y las llamadas “influencias foráneas”. Engaña y miente impunemente; la cháchara y el cotorreo pretenden persuadir a millones de seguidores acerca de que viven juntos la mentira, y de que la mentira es un instrumento de resistencia a sus desgracias.17 Las conspiraciones, los chivos expiatorios, las exageraciones jactanciosas, las payasadas y las patrañas siguen siendo difundidos por los órganos mediáticos leales al demagogo.

La táctica emblemática de campaña es armar barullo sobre quién cuenta como “el pueblo”. Se impone un nuevo tipo de demogénesis. El gobierno pregona el miedo a los enemigos internos y condena al ostracismo a las personas que, según él, no pertenecen al “verdadero pueblo” (Donald J. Trump). Los demagogos del pasado arremetían contra monarcas, aristócratas, magnates del ferrocarril, banqueros e inmigrantes chinos. Los demagogos de hoy atacan a los musulmanes y su supuesto “terrorismo” y deslealtad a una imaginaria “nación hindú” (Modi). En otros lugares escupen a los liberales, las minorías étnicas y los activistas medioambientales. Se les advierte a los “polacos de peor calidad” (Kaczyński), “marroquíes” (el holandés Geert Wilders), personas que no son “húngaros de verdad” (Orbán) y “defensores del antisemitismo” (Benjamín Netanyahu). También reciben advertencias las personas de piel oscura que llegan en barcos, los padres del mismo sexo, los intelectuales disidentes y otros opositores a la italianità (Giorgia Meloni). El Gran Redentor repite, y vuelve a repetir, que el gobierno goza del respaldo de un auténtico “Pueblo soberano”. Por eso, ganar las próximas elecciones significa crear un nuevo “pueblo”, un “pueblo” homogeneizado que (se dice) es la verdadera base de una verdadera democracia gobernada por un verdadero líder cuya fuerza proviene del verdadero “Pueblo”. Es como si las elecciones se pusieran patas arriba. Es una dinámica a lo Alicia en el País de las Maravillas: el gobierno vota por el pueblo.

Despotismo

El final del juego: la experiencia confirma que la demagogia no es necesaria ni inevitable. En efecto, es posible frenar en seco a los demagogos: pueden ser abandonados por sus rivales de partido, obligados al exilio por un golpe de Estado, encarcelados o asesinados. Los demagogos también pueden verse superados por reformas democráticas duraderas, como ocurrió en Estados Unidos durante la era progresista, que contrarrestó el “¡Que se vayan los chinos!” y otros estallidos de intolerancia populista y malestar ciudadano con reformas integradoras como un Senado elegido directamente (1913), la plena emancipación de las mujeres (1920), el socialismo municipal, nuevas leyes sobre el impuesto de la renta y la regulación de las empresas, y la jornada laboral de ocho horas para todos los asalariados del país.18

En nuestros tiempos turbulentos, lo que se necesita para contrarrestar la demagogia no es solo una mayor participación ciudadana en la vida pública –lo que se ha denominado “democracia deliberativa”–, sino formas más sólidas de bloquear el poder depredador, creando redes e instituciones de vigilancia con dientes afilados capaces de hacer retroceder el poder estatal y corporativo irresponsable, proteger la vida en nuestro planeta y, en general, fomentar el espíritu de una mayor igualdad social entre los ciudadanos que valoran las elecciones libres y justas, acogen con satisfacción la diversidad de los medios de comunicación y se sienten totalmente cómodos en compañía de aquellos diferentes a los que no se trata como “enemigos”, sino como socios, desconocidos competidores, ciudadanos y amigos.

Pero si se producen pocas o ninguna de estas reformas, la demagogia está abocada al triunfo. El democidio en nombre de la democracia se convierte en la nueva realidad. La mariposa de la democracia abierta y de poder compartido se convierte en la oruga de un nuevo y extraño tipo de sistema político controlado por el gobierno en el que la mayoría de la gente siente que tiene poca o ninguna influencia sobre las grandes decisiones que dan forma a sus vidas. Triunfa una versión corrupta, una falsa democracia. Se hacen fortunas empresariales. Los ricos se convierten en superricos. Se celebran elecciones con regularidad y se habla constantemente del “pueblo”. Pero la democracia se parece ahora a una máscara fantasiosa en el rostro de adinerados depredadores políticos. Casos contemporáneos tan diferentes como la India de Modi, la Serbia de Vučić y la Venezuela de Maduro demuestran lo rápido que puede suceder –no lleva más de una década– y por qué la democracia ficticia resultante no es una tiranía anticuada o una dictadura militar ni se puede describir como el espectáculo de terror de un solo gobernante que los antiguos llamaban autocracia. No debe confundirse con las formas de fascismo y totalitarismo soviético del siglo XX. Es más que el triunfo del “autoritarismo” de mano dura.19

El final del juego es un tipo de despotismo extrañamente nuevo: un Estado corrupto gobernado por un demagogo, respaldado por oligarcas gubernamentales y corporativos con la ayuda de periodistas dóciles y jueces sumisos, una forma de gobierno de arriba abajo asegurada por la fuerza combinada del puño y la servidumbre voluntaria de millones de súbditos, a veces gruñones pero en última instancia leales, dispuestos a prestar sus votos a un Líder que les promete futuros beneficios materiales a cambio de su obediencia como “pueblo” ficticio. Una democracia fantasma.

Traducción del inglés de Daniel Gascón.

1. Alliance of Democracies, Democracy Perception Index, Copenhague, 2024, disponible en allianceofdemocracies.org. ↩︎
2. John Keane, The life and death of democracy, Londres/Nueva York, Simon and Schuster, 2009. ↩︎
3. Moses I. Finley, “Athenian demagogues” en Past and Present, Oxford, Oxford University Press, vol. 21, abril de 1962, pp. 3-24. ↩︎
4. Joshua M. Roose, The new demagogues. Religion, masculinity and the populist epoch, Londres, Routledge, 2020. ↩︎
5. Thomas Carlyle, On heroes, hero-worship, and the heroic in history, Londres, James Fraser, 1841, disponible en gutenberg.org. ↩︎
6. Max Scheler, Über Ressentiment und moralisches Werturteil, Leipzig, Wilhelm Engelmann, 1912. Véase John Keane, The life and death of democracy, op. cit., y The shortest history of democracy, Londres/Melbourne/Nueva York, Black Inc., 2022. ↩︎
7. Götz Kubitschek, “Selbstverharmlosung” en Sezession 76, febrero de 2017, pp. 26-28, disponible en sezession.de. ↩︎
8. Patricia Roberts-Miller, “Democracy, demagoguery, and critical rhetoric” en Rhetoric & Public Affairs, Michigan State University Press, vol. 8, núm. 3, otoño de 2005, pp. 459-476. Véase también Patricia Roberts-Miller, Demagoguery and democracy, Austin, The Experiment, 2017. ↩︎
9. Larbi Sadiki y Layla Saleh, “The fight for democratization in Kais Saied’s Tunisia: A battle of populisms?” en Rethinking Populism, 2023, disponible en rethinkingpopulism.net. ↩︎
10. María Esperanza Casullo y Harry Brown Araúz, El populismo en América Central. La pieza que falta para comprender un fenómeno global, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2023. ↩︎
11. Jan-Werner Müller, What is populism?, Philadelphia, University of Pennsylvania Press, 2016. ↩︎
12. Catherine M. Conaghan, Fujimori’s Peru. Deception in the public sphere, Pittsburgh, University of Pittsburgh Press, 2005. ↩︎
13. Véase John Keane, The life and death of democracy, op. cit., y The new despotism, Londres, Harvard University Press, 2020. ↩︎
14. András Sajó, Ruling by cheating, Cambridge, Cambridge University Press, 2021. ↩︎
15. Enrique Krauze, Redentores. Ideas y poder en América Latina, Barcelona, Debate, 2011. ↩︎
16. Bálint Magyar, Post-Communist mafia state. The case of Hungary, Budapest, Central European University Press, 2016. ↩︎
17. Wojciech Sadurski, A pandemic of populists, Cambridge, Cambridge University Press, 2022. ↩︎
18. Richard Hofstadter, The age of reform. From Bryan to F. D. R., Nueva York, Knopf, 1955. ↩︎
19. John Keane, The new despotism, op. cit. ↩︎

Autor
John Keane (1949) es un politólogo y profesor universitario. Su libro más reciente en español es Vida y muerte de la democracia (FCE/INE, 2018).

Fuente: https://letraslibres.com/revista/john-keane-como-los-demagogos-destruyen-las-democracias/


lunes, 7 de abril de 2025

El regreso del lobo terrible

 


El regreso del lobo terrible

Fotografías por

Robert Clark

paraTIEMPO

Historia por

Jeffrey Kluger

Rómulo y Remo hacen lo que hacen los cachorros: perseguirse, forcejear, mordisquear, acariciar. Pero hay algo muy poco típico de cachorros en estos cachorros blancos como la nieve de 6 meses: su tamaño, para empezar. A su corta edad ya miden casi 1,20 m de largo, pesan 36 kg y podrían crecer hasta 1,80 m y 68 kg. Luego está su comportamiento: la exuberancia angelical que los cachorros exhiben en presencia de humanos (tropezando para recibir abrazos, caricias en la panza, besos) está completamente ausente. Mantienen la distancia y se retiran si alguien se acerca. Incluso uno de los cuidadores que los crio desde su nacimiento solo puede acercarse un poco antes de que Rómulo y Remo se estremezcan y retrocedan. Esto no es comportamiento canino doméstico, es comportamiento lupino salvaje: los cachorros son lobos. No solo eso, son lobos terribles, lo que significa que tienen motivos para sentirse solos.

El lobo terrible alguna vez deambuló por un área de distribución americana que se extendía hasta Venezuela al sur y Canadá al norte, pero no se ha visto ni uno solo en más de 10.000 años, cuando la especie se extinguió. Sin embargo, se han descubierto numerosos restos de lobos terribles en todo el continente americano, lo que representó una oportunidad para la empresa Colossal Biosciences . 

Con base en ingeniería genética experta y ADN antiguo y preservado, los científicos de Colossal descifraron el genoma del lobo terrible , reescribieron el código genético del lobo gris común para que coincidiera con él y, utilizando perros domésticos como madres sustitutas, trajeron al mundo a Rómulo, Remo y a su hermana Khaleesi, de 2 meses, durante tres nacimientos separados el otoño pasado y este invierno, des-extinguiendo por primera vez una línea de bestias cuyo acervo genético vivo desapareció hace mucho tiempo. TIME se reunió con los machos (Khaleesi no estuvo presente debido a su corta edad) en un campo cercado en una instalación de vida silvestre de EE. UU. en marzo, con la condición de que su ubicación permaneciera en secreto para proteger a los animales de miradas indiscretas.

El lobo terrible no es el único animal que Colossal, fundada en 2021 y con 130 científicos en activo , quiere recuperar. También en su lista de deseos de desextinción se encuentran el mamut lanudo, el dodo y el tilacino , o tigre de Tasmania. En marzo, la compañía sorprendió a la comunidad científica con la noticia de haber copiado ADN de mamut para crear un ratón lanudo , una criatura quimérica con el pelaje largo y dorado y el metabolismo acelerado de las grasas del mamut.

Si todo esto parece un ejemplo de PT Barnum, la compañía tiene una respuesta. Colossal afirma que las mismas técnicas que utiliza para resucitar especies podrían evitar que animales existentes, pero en peligro de extinción, se extingan. Lo que aprenden al restaurar al mamut, dicen, podría ayudarles a diseñar elefantes más robustos que puedan sobrevivir mejor a los estragos climáticos de un mundo en calentamiento. Recuperar al tilacino podría ayudar a preservar al marsupial emparentado, el quoll . Las técnicas aprendidas al restaurar al lobo terrible pueden utilizarse de forma similar para apoyar al lobo rojo, en peligro de extinción.

"Somos una fuerza evolutiva en este momento”, afirma Beth Shapiro, directora científica de Colossal, refiriéndose a la humanidad en su conjunto. “Estamos decidiendo cuál será el futuro de estas especies”. El Centro para la Diversidad Biológica sugiere que el 30 % de la diversidad genética del planeta se perderá para 2050, y Shapiro y el director ejecutivo de Colossal, Ben Lamm, insisten en que la ingeniería genética es una herramienta vital para revertir esta situación. Los ejecutivos de la empresa suelen presentar la tecnología no solo como un bien moral, sino como un imperativo moral: una forma de que los humanos, que han llevado a tantas especies al borde de la extinción, se reconcilien con la naturaleza. “Si queremos un futuro bionumeroso y lleno de gente”, afirma Shapiro, “deberíamos darnos la oportunidad de ver qué pueden hacer nuestros grandes cerebros para revertir algunas de las consecuencias negativas que ya hemos causado al mundo”.

El proyecto de Colossal para revivir al lobo terrible, una especie que se encontraba extinta, también podría evitar que otros animales existentes pero en peligro de extinción se extingan.

El ratón lanudo, en menor medida, y los lobos terribles, en uno científicamente sísmico , son los primeros pasos en esa dirección. Pero no todos están de acuerdo. La historia científica está llena de ejemplos de especies recién introducidas que se convierten en especies invasoras: la doctrina de las consecuencias no deseadas que muerden a los humanos cuando jugamos demasiado lindos con otros animales. Una mascota exótica se escapa y se multiplica, diezmando las especies nativas. Un sapo traído para matar escarabajos termina matando a los marsupiales que se comen los sapos. Y la ingeniería genética sigue siendo un campo naciente. Casi 30 años después de que la oveja Dolly fuera clonada, la tecnología todavía produce problemas en los animales clonados , como gran tamaño al nacer, defectos en los órganos, envejecimiento prematuro y problemas del sistema inmunológico. Además, la clonación puede ser dura para la madre sustituta que gesta el embrión clonado.

“Existe riesgo de muerte. Existe riesgo de efectos secundarios graves”, afirma Robert Klitzman, profesor de psiquiatría y director del programa de maestría en bioética de la Universidad de Columbia. “Eso conlleva mucho sufrimiento. Habrá abortos espontáneos”.

Aun así, los científicos de Colossal creen haber descubierto algo poderoso. Matt James, director de animales de la compañía —quien anteriormente trabajó como director sénior de cuidado animal en el Zoológico de Dallas y el Zoológico de Miami, donde gestionó el bienestar de 7000 animales de 500 especies— percibió la importancia de la ciencia cuando Rómulo y Remo tenían apenas 5 o 6 semanas. El personal estaba pesando a los cachorros, y una de las técnicas veterinarias comenzó a cantar una canción de La Sirenita. Cuando llegó al punto en que vocalizó primero arriba y luego abajo, Rómulo y Remo se giraron hacia ella y comenzaron a aullar en respuesta.

"Para mí", dice James, "fue un momento impactante y escalofriante". Estos cachorros fueron los primeros en emitir un aullido que no se había escuchado en la Tierra en más de 10.000 años.

Sorprendentemente, se necesitan muy pocos cambios genéticos para marcar la diferencia entre una especie viva y una extinta. Al igual que otros cánidos, el lobo posee unos 19.000 genes . (Los humanos y los ratones poseen unos 30.000 ). La creación de los lobos terribles requirió solo 20 modificaciones en 14 genes del lobo gris común, pero estas modificaciones dieron lugar a numerosas diferencias, como el pelaje blanco de Rómulo y Remo, mayor tamaño, hombros más poderosos, cabeza más ancha, dientes y mandíbulas más grandes, patas más musculosas y vocalizaciones características, especialmente aullidos y gemidos. 

El genoma del lobo terrible, analizado para determinar cuáles eran esos cambios, se extrajo de dos muestras antiguas: un diente de 13 000 años hallado en Sheridan Pit, Ohio, y un hueso del oído de 72 000 años desenterrado en American Falls, Idaho. Las muestras fueron prestadas por los museos que las albergan. El trabajo de laboratorio posterior fue minucioso.

La clonación generalmente requiere extraer una muestra de tejido de un animal donante y aislar una sola célula. El núcleo de esa célula, que contiene todo el ADN del animal, se extrae y se inserta en un óvulo al que se le ha extraído el núcleo. Se deja que ese óvulo se desarrolle hasta convertirse en un embrión y luego se implanta en el útero de una madre sustituta. El bebé resultante es un duplicado genético exacto del animal donante original. Así fue como se creó el primer animal clonado, Dolly, en 1996. Desde entonces , se han clonado cerdos, gatos, ciervos, caballos, ratones, cabras, lobos grises y más de 1500 perros utilizando la misma tecnología.

El trabajo de Colossal con el lobo huargo adoptó un enfoque menos invasivo: aislaron células no de una muestra de tejido de un lobo gris donante, sino de su sangre. Las células seleccionadas se conocen como células progenitoras endoteliales (CPE), que forman el revestimiento de los vasos sanguíneos. Los científicos reescribieron los 14 genes clave del núcleo celular para que coincidieran con los del lobo huargo; no se empalmó ADN antiguo de lobo huargo en el genoma del lobo gris. El núcleo editado se transfirió a un óvulo desnucleado. Los científicos produjeron 45 óvulos modificados, que se desarrollaron en embriones en el laboratorio. Estos embriones se insertaron en los úteros de dos madres sustitutas mixtas de sabueso, elegidas principalmente por su salud general y, no menos importante, por su tamaño, ya que darían a luz a crías grandes. En cada madre, un embrión se afianzó y progresó hasta un embarazo a término. (Ninguna perra sufrió un aborto espontáneo ni muerte fetal). El 1 de octubre de 2024, las madres sustitutas dieron a luz a Rómulo y Remo. Unos meses después, Colossal repitió el procedimiento con otra nidada de embriones y otra madre sustituta. El 30 de enero de 2025, esa perra dio a luz a Khaleesi.

Durante sus embarazos, las madres perras permanecieron en el centro de cuidado de animales de Colossal, donde científicos y veterinarios las monitorizaban regularmente y les realizaban ecografías semanales. Las tres lobas nacieron por cesárea programada para minimizar el riesgo de complicaciones durante el parto. Un equipo de cuatro personas realizó la cirugía y extrajo a las crías; cuatro asistentes más limpiaron y envolvieron a los recién nacidos mientras el equipo quirúrgico cuidaba de la madre al despertar de la anestesia.

“Decidimos dejar a ambos cachorros con la madre sustituta que mostraba el mejor instinto maternal”, dice James. “Esa reintroducción ocurrió aproximadamente dos horas después del nacimiento, y ella inmediatamente comenzó a cuidarlos y a permitirles mamar”.

Los cachorros se alimentaron de la madre sustituta solo unos días, tras lo cual el equipo de Colossal los retiró y los alimentó con biberón porque la madre sustituta se estaba volviendo demasiado atenta, alterando sus horarios habituales de sueño y alimentación. Fueron destetados a las ocho semanas y desde entonces han vivido como lobos terribles jóvenes y sanos.

"La idea de que pudiéramos simplemente tomar un vial de sangre, aislar células madre epiteliales, cultivarlas y clonarlas, y que tengan una eficiencia de clonación bastante alta, nos parece revolucionaria”, afirma George Church, cofundador de Colossal y profesor de genética en la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). El proceso de muestreo celular, menos invasivo, facilitará el procedimiento en los animales, y el hecho de que los métodos de Colossal funcionaran en esta primera fase refuerza la confianza de la empresa en que están encaminados hacia una desextinción y reintroducción de especies silvestres mucho más amplia.

Desde su nacimiento, los lobos terribles han vivido en una reserva ecológica de 817 hectáreas en un lugar de Estados Unidos que Colossal también mantiene en secreto para proteger a los animales. El terreno es mucho más grande que el recinto relativamente pequeño que visitó TIME. Las 817 hectáreas están rodeadas por una cerca de 3 metros e incluyen un terreno más pequeño de 2,4 hectáreas con una clínica veterinaria, un refugio para climas extremos y guaridas naturales donde los lobos pueden satisfacer su deseo innato de un refugio seguro. Un equipo de veterinarios cuida de los animales las 24 horas.

Los lobos se alimentan con carne de res, caballo y ciervo, además de hígado y otras vísceras, junto con pienso para cachorros para obtener nutrientes esenciales. Recién destetados, la carne se les servía en puré, similar a la carne parcialmente digerida que una madre regurgita para alimentar a sus crías. Ahora, la comida se les presenta entera para que los lobos puedan desgarrarla como si la hubieran cazado. Hasta el momento, no han matado ninguna presa pequeña viva que se haya aventurado en su recinto.

“No los hemos visto intentar cazar presas vivas, y no les proporcionamos presas vivas”, dice Paige McNickle, gerente de cría de animales de Colossal. “Pero si yo fuera un ciervo, me mantendría alejado de su reserva”.

Creo que son los animales más afortunados del mundo”, dice Shapiro. “Vivirán toda su vida en esta reserva ecológica protegida, donde tienen muchísimo espacio. Estos animales fueron criados a mano. No son capaces de vivir en la naturaleza, y queremos estudiarlos durante toda su vida y comprender cómo estas modificaciones podrían haber modificado aspectos impredecibles. No podrán clavarse una astilla sin que nos enteremos”. Hasta ahora no ha surgido nada preocupante ni inesperado en los lobos.

El esfuerzo por producir un mamut lanudo tiene un plazo bastante ajustado. Los ratones lanudos se gestaron rápidamente, saliendo al mundo tras un embarazo de 20 días . Las crías de lobo tardaron solo 65 días en gestarse. Los elefantes asiáticos —el pariente superviviente más cercano del mamut lanudo extinto— requieren 22 meses , el período de gestación más largo de cualquier mamífero.

Y esta transformación genética implicará incluso más que la que creó a los lobos. "Originalmente hablábamos de editar unos 65 genes", dice Lamm. "Ahora hablamos de 85 genes diferentes, y algunos de ellos tendrán múltiples funciones, como la tolerancia al frío, que incluye capas adicionales de grasa subcutánea y su pelaje peludo". Al igual que con los lobos terribles, no se empalmará ADN antiguo de mamut en el genoma del elefante; los genes del elefante simplemente se reescribirán para que coincidan con los del mamut. La compañía afirma que hasta ahora ha editado 25 de esos genes y está "en camino de que nuestros embriones estén listos para la implantación a finales de 2026", para cumplir su objetivo de que nazca una cría en 2028.

Independientemente del aspecto del bebé lanudo resultante, Colossal admite que, en algunos aspectos, solo será un mamut de nombre. «Son elefantes sustitutos con ADN de mamut que les permite recrear características esenciales de los mamuts», afirma Shapiro.


Pero eso podría ser una distinción sin diferencia. Si se parece a un mamut y se comporta como un mamut, y si se le da la oportunidad de reproducirse con otro elefante modificado con ADN que imita al de un mamut, produce una cría de mamut, es difícil afirmar que la especie no ha resucitado. «Nuestros mamuts y lobos terribles son mamuts y lobos terribles según esa definición», afirma Shapiro. «Poseen los rasgos clave que distinguen a ese linaje de organismos».

La pregunta entonces es qué hacer con el mamut que has creado una vez que anda suelto por el mundo, una pregunta que atormenta toda la obra de Colossal. Shapiro podría tener razón al decir que Rómulo, Remo y Khaleesi son lobos afortunados, al menos en cuanto al cuidado, la alimentación y el amor constantes que recibirán a lo largo de sus vidas, pero esas vidas también serán limitadas.

Las manadas de lobos pueden, en ocasiones, ser de tan solo dos miembros, pero suelen incluir 15 o más . Además, su territorio de caza puede abarcar entre 80 y 260 kilómetros cuadrados . Por otro lado, los tres lobos terribles de Colossal, que pasan toda su vida en una reserva de 810 hectáreas, podrían ser terriblemente solitarios y claustrofóbicos; nada que ver con la vida de los lobos terribles salvajes.

Rómulo, Remo y Khaleesi ya exhiben comportamientos que les serían útiles en la naturaleza, pero que les resultan poco beneficiosos en semicautiverio. Comenzaron a aullar con apenas dos semanas de edad y desde muy temprano comenzaron a acechar, buscando hojas o cualquier cosa que se moviera. También mostraron la cautela de un lobo, corriendo a esconderse en lugares oscuros si se sorprendían o se alarmaban.

“Desde el primer día, siempre se han comportado como lobos y rara vez han mostrado un comportamiento canino”, dice McNickle. Hasta ahora, los lobos nunca han amenazado a ningún humano, pero existe un riesgo. Por eso, Colossal está siendo cauteloso. “Nuestros protocolos garantizan que las personas nunca se encuentren en una situación en la que los lobos puedan asustarse o volverse agresivos con sus cuidadores”, afirma.

Es incierto si los lobos gigantes que Colossal creó posteriormente podrán vivir fuera de la reserva. Rick McIntyre, investigador de lobos jubilado del Servicio de Parques Nacionales de EE. UU. y asesor de Colossal, advierte que los lobos gigantes desaparecieron en primer lugar porque eran cazadores especializados que se alimentaban de animales enormes como el mamut y el bisonte de la Edad de Hielo , que alcanzaba los 1680 kg . Cuando estas bestias se extinguieron, también lo hicieron los lobos gigantes. 

“Supongo que se especializaron en la enorme megafauna de la Edad de Hielo, mientras que diría que los lobos grises son más generalistas”, dice McIntyre. “Vemos a los lobos grises atrapar ratones de campo, ardillas terrestres, marmotas, e incluso bisontes machos de 900 kg. Un principio general en la vida silvestre es que es bueno ser flexible. Cuanto más te especialices, más te perjudicará a largo plazo”.

El mamut crea desafíos aún mayores. Los elefantes son criaturas extremadamente inteligentes y extremadamente sociales, que se reúnen en manadas de hasta 25 individuos . A veces, esos grupos se combinan en clanes mucho más grandes de hasta 1000 animales alrededor de un recurso vital como un abrevadero. En la naturaleza, los animales viajan hasta 64 kilómetros al día en busca de alimento y agua, y eso es solo el promedio. A veces, sus vagabundeos diarios pueden cubrir 200 kilómetros. Nadie sabe si los mamuts exhibirían las mismas necesidades sociales y exploratorias, pero si las tienen, confinar a uno o incluso a unos pocos individuos en un recinto como el de los lobos terribles equivaldría a una especie de confinamiento casi solitario.

“Realmente creo que recuperar uno o incluso cinco mamuts lanudos no es buena idea”, afirma Stephen Latham, director del Centro Interdisciplinario de Bioética de la Universidad de Yale. “Un solo mamut lanudo no es un mamut lanudo que lleve una vida de mamut lanudo con una manada de mamuts lanudos”.

Tan importante como la misión de Colossal de restaurar especies extintas es su esfuerzo por evitar que las especies en peligro de extinción desaparezcan por completo. Al mismo tiempo que los científicos de la compañía están recuperando al lobo terrible, por ejemplo, intentan salvar al lobo rojo. Los lobos rojos, que alguna vez fueron comunes en el sureste de Estados Unidos, comenzaron a extinguirse debido a la pérdida de hábitat y a los programas de control de depredadores que buscaban eliminarlos. En la década de 1960, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos introdujo un programa de cría en cautiverio para salvar la especie y preservar su papel en el ecosistema : controlar las poblaciones de ciervos, lo que evita que pasten en exceso, y controlar las poblaciones de presas más pequeñas, como mapaches y zarigüeyas, que amenazan a las aves nativas. Finalmente, el programa produjo 250 ejemplares, liberados principalmente en Carolina del Norte, pero hoy sobreviven menos de 20, ya que la mayoría de los restantes fueron aniquilados por la caza furtiva y los atropellos.

Colossal busca revertir esta situación. Junto con la noticia sobre los lobos terribles, la compañía también anunció la clonación de cuatro lobos rojos, un pequeño pero importante paso para fortalecer la especie en su conjunto. Con tan pocos individuos restantes, la especie sufre lo que se conoce como "cuello de botella genético", una falta de diversidad en el genoma que puede provocar infertilidad y defectos congénitos hereditarios. Lo que se necesita es una forma de renovar la línea genética con ADN nuevo, y la ciencia podría encontrar una solución.

Antes de la genómica avanzada, los conservacionistas identificaban todas las especies, incluido el lobo rojo, principalmente por su fenotipo o apariencia. Muchos lobos que no se ajustaban al tamaño o color adecuados para el lobo rojo podrían haber sido portadores de lo que los investigadores denominan "alelos fantasma", o variaciones genéticas del lobo rojo que no se reflejaban en el color, el tamaño ni la forma de los lobos. Recientemente, Bridgett vonHoldt, asesora científica de Colossal y profesora asociada de ecología y biología evolutiva en la Universidad de Princeton, y Kristin Brzeski, profesora asociada de ciencias de la vida silvestre y conservación en Michigan Tech, descubrieron poblaciones de cánidos a lo largo de las costas de Luisiana y Texas cuyo ADN incluía genes de coyote y alelos fantasma del lobo rojo. Los cuatro lobos rojos que crearon los científicos de Colossal utilizaron esa reserva genética natural para producir lo que llaman el primer Lobo Fantasma, con el objetivo de enriquecer la especie con más crías de este tipo portadoras de diversos genes.

Los lobos rojos clonados viven ahora en una zona vallada separada dentro de la misma reserva de 817 hectáreas que los lobos terribles. Al igual que Rómulo, Remo y Khaleesi, pasarán sus vidas allí y no serán reintroducidos en la naturaleza. Sin embargo, es posible que más adelante se reintroduzcan lobos rojos, a medida que Colossal aprenda más sobre la salud y el estado físico de los clones. La compañía afirma estar en conversaciones avanzadas con el estado de Carolina del Norte sobre "herramientas de conservación que puedan utilizarse para rescatar al lobo rojo y acelerar su recuperación".

“Se trata de la genética perdida del lobo más amenazado del mundo”, afirma James. “Y ahora tenemos la oportunidad de usar nuestras herramientas de clonación e ingeniería genética para devolver esa diversidad genética a la recuperación de la especie”.


Una ciencia similar podría funcionar para salvar al quol norteño, un pequeño marsupial carnívoro originario de Australia. Los quols se ven amenazados por el sapo de caña, introducido en Australia en 1935 para controlar las plagas de escarabajos que devoraban las raíces de la caña de azúcar. El experimento fracasó, ya que los sapos no mostraron un apetito especial por los insectos objetivo, mientras que se alimentaban eficazmente de otras presas de insectos y se convirtieron en una especie invasora. Los quols, a su vez, se alimentan de los sapos, pero a menudo pierden la vida en el proceso debido a una toxina que estos llevan en su piel, lo que lleva al pequeño marsupial al borde de la extinción. A través de su trabajo para intentar revivir al extinto tilacino, o tigre de Tasmania, un miembro de la familia de los marsupiales que incluye al quoll, los científicos de Colossal han identificado un solo cambio en un solo nucleótido (un componente básico del ADN y el ARN) que podría conferir una resistencia 5.000 veces mayor a la neurotoxina del sapo de caña.“Como humanidad, introdujimos esta especie de sapo de caña. Ahora, sin darnos cuenta, estamos exterminando al quol y a otros marsupiales”, dice Lamm. “Este simple cambio puede crear estos superquoles que adoran comer sapos de caña. Ese es el tipo de logros que podemos obtener con estas tecnologías genéticas”.

Hasta el momento, Colossal ha cosechado principalmente éxitos . Ningún animal ha sido reintroducido en la naturaleza, pero aunque el ratón lanudo y los lobos terribles son los primeros animales modificados genéticamente que salen de los laboratorios, ambos representan un gran avance. Aun así, científicos ajenos a la empresa insisten en que la ingeniería genética es extremadamente compleja y que pueden producirse todo tipo de consecuencias imprevistas al manipular las células.

“Existe un fenómeno llamado pleiotropía, en el que un gen influye en más de un rasgo”, afirma Alison van Eenennaam, profesora de biotecnología y genética animal en la Universidad de California, Davis. “Esto aplica a muchísimos genes. Podría haber genes que se dirijan a rasgos específicos que tengan efectos incompatibles con la supervivencia”.

Incluso si Colossal logra la edición genética correcta, la gestación de las crías deseadas podría presentar otros obstáculos. La clonación de ganado aún resulta en más fracasos que aciertos. «Se producen altas tasas de pérdida perinatal y gestacional», afirma van Eenennaam. 

Además, siempre existe la posibilidad de que un puñado de animales des-extintos se descontrole en el mundo moderno. La transición del sapo de caña, de ser un devorador de plagas a una especie invasora, es un recordatorio de la rapidez con la que la intrusión humana en los procesos naturales puede descontrolarse. El bioeticista Latham señala el control de mosquitos como otro ejemplo preocupante.

“Existen varios esfuerzos para modificar genéticamente a los mosquitos para que se extingan masivamente o para que no transmitan ciertas enfermedades como el dengue o la malaria”, afirma. “Me preocupa que perdamos el control de algunos de estos esfuerzos, porque los mosquitos, aunque transmiten enfermedades perjudiciales para las personas, ocupan un nicho en la ecología, ya que son devorados por ciertas especies de aves”.

Hay precedentes de este tipo de hegemonía genética más allá del sapo de caña. La carpa asiática , introducida en Estados Unidos en la década de 1970 por la industria acuícola, está invadiendo los Grandes Lagos, desplazando a otras especies. Las pitones birmanas , importadas a Estados Unidos como mascotas exóticas, han establecido un nicho invasor similar en los Everglades, liberadas allí por sus dueños, cansados ​​de cuidarlas.

No obstante, los científicos de Colossal siguen adelante, y la compañía ya está prosperando en un nicho adaptativo propio, no solo como una empresa científica, sino como un negocio formidable. Ha alcanzado el estado de decacornio, actualmente valorado en $10.2 mil millones, y aunque puede que no sea fácil monetizar un mamut, un dodo o un cachorro de lobo terrible, Lamm ve mucho potencial comercial en las tecnologías que su equipo científico está desarrollando. Colossal ha escindido dos nuevas compañías hasta ahora. Una, llamada Breaking , utiliza microbios y enzimas diseñados para descomponer los desechos plásticos. La otra, Form Bio , proporciona plataformas de IA y biología computacional para el desarrollo de fármacos. Y nada de eso toca la experiencia central de Colossal en ingeniería celular y genética, que tiene innumerables aplicaciones en el dominio biomédico, incluido el tratamiento y la prevención de enfermedades. "Esas tecnologías de ingeniería genómica por sí solas valen decenas de miles de millones de dólares", dice Lamm.

Colossal no tiene el campo para sí mismo, incluso si actualmente es el jugador más conspicuo. Revive & Restore , una organización de conservación con sede en California, proporciona financiación para proyectos en todo el mundo que involucran la desextinción , el aumento de la biodiversidad y la salvación de especies en peligro de extinción . Otro grupo, Rewilding Europe , brinda apoyo a los científicos que trabajan para preservar y restaurar especies en todo el continente europeo, incluido el quebrantahuesos, el lince ibérico, el turón jaspeado, el águila imperial y el uro , el ancestro extinto del ganado doméstico. Pero son pequeños en comparación con Colossal. En 2024, Rewilding Europe desembolsó 20 millones de euros para apoyar los esfuerzos de rewilding en toda Europa. Revive & Restore, fundada en 2012, hasta ahora ha recaudado $40 millones para apoyar esfuerzos de conservación similares. Lamm ve a ambos grupos como socios en lugar de competidores en el objetivo compartido de la conservación. 

Rómulo, Remo y Khaleesi, por supuesto, siguen con sus jóvenes vidas sin ser conscientes de la ciencia revolucionaria que sustenta sus nacimientos y la promesa que representan. Durante la visita de TIME, Rómulo y Remo retozaban por su recinto, royendo la corteza que habían encontrado en el suelo, mientras se mantenían a una distancia prudencial de los humanos que los observaban con curiosidad.

“Tienen personalidades diferentes”, dice McNickle. “Rómulo era un cachorro muy valiente y el primero en salir a explorar solo, incluso con solo unos días de vida. Remo era mucho más reservado y seguía las indicaciones de Rómulo. A medida que crecen, Remo se ha vuelto el más seguro de los dos y el primero en explorar cosas y áreas nuevas”.

Aún se desconoce si los lobos terribles actuales u otros que Colossal pueda producir podrán aparearse y reproducirse de forma natural. Los cuidadores pueden monitorear los ciclos estrales de las hembras y separar a los animales en momentos clave, o bien emplear implantes anticonceptivos que impiden que las lobas tengan crías hasta que se determine si presentan alguna anomalía que pueda transmitirse. Las tribus de la Nación MHA (Mandan, Hidatsa y Arikara) han expresado su deseo de que los lobos terribles vivan en sus tierras de Dakota del Norte, una posibilidad que Colossal está estudiando.

Si la compañía logra su misión de salvar a los animales existentes de la extinción y restaurar a los que habitaban el mundo mucho antes del surgimiento de los humanos, Rómulo, Remo y Khaleesi serán recordados por mucho tiempo. Una especie, la nuestra, está desplazando cada vez más a los millones de otras que habitan el planeta, y Colossal trabaja para reivindicar el poder de revertir esta situación, al menos un poco.

“Pienso en esa famosa cita de Teddy Roosevelt”, dice James, parafraseando al vigésimo sexto presidente. “A la hora de tomar una decisión, lo primero que hay que hacer es lo correcto. Lo siguiente es lo incorrecto. Lo peor que se puede hacer es no hacer nada”.

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